Diego Milito Interview

Milito fighting for a place in the World Cup squad.

elgrafico.com.ar

Diego Milito: “No pienso aflojar”

El goleador del Inter se juega las últimas fichas para no repetir la historia del 2006 y llegar al Mundial.

“La Selección es una materia pendiente“, confiesa desde Italia.

DE FONDO, Leandro hace escuchar la inquietud propia de sus dos años y por momentos obliga a su padre a elevar un poco el tono de voz para que no se pierda nada por el camino. “No sé si será bueno o no, pero que le gusta la pelota, te aseguro que le gusta; además salió zurdito, como el tío”, lo evalúa, tras explicar el origen de la interferencia.

Agustina se sumará en marzo. “Ojalá que sana y con una lista de 23 bajo el brazo”, podría leerse en los ojos de nuestro protagonista.

El padre de las criaturas cumplirá 31 años el próximo 12 de junio. Si lo celebrará en el hogar familiar de Bernal entre medialunas y mate mirando por TV el debut mundialista de Argentina ante Nigeria o si lo festejará en Pretoria recibiendo el cantito de sus compañeros de ruta, es un dilema que sólo el destino (y Diego Armando, claro) están en condiciones de contestar.

Diego Alberto Milito, por lo pronto, tiene algo muy claro: mimetizarse con el entrenador de la Selección Nacional hasta el punto de copiarle las iniciales, no le garantiza su presencia en el próximo Mundial.

Podrían garantizárselos, sí, sus formidables dos últimas temporadas en el fútbol italiano: la espectacular temporada 08/09 con el Genoa lo depositó a sólo un tanto del máximo artillero del campeonato (Ibrahimovic) y le deparó una despedida digna de Holywood en el Luigi Ferraris, con vuelta olímpica, llanto en los rostros de hinchas, presidente y el propio jugador y hasta una leyenda hecha bandera, escrita con letras de resignación: “Es mejor que nos dejes a no haberte conocido”.

Los 22 millones de euros que pagó el Inter por él, los 14 goles en Serie A convertidos hasta aquí en la 09/10, el rol de insustituible que le asigna un killer como Mourinho, terminan de construir un panorama paradójico: Diego Milito metió goles con equipos medianos y grandes, en España e Italia, en la A y en la B; con ninguno, 1 y hasta 2 compañeros de ataque.

No es casual que haya respondido con demoledora eficacia en todos los clubes donde jugó. Los respectivos entrenadores le dieron continuidad, le regalaron su confianza, y el 22 respondió con goles. Así conquistó la titularidad. Siempre. En la Selección fue todo al revés: sólo una vez consiguió dos partidos consecutivos desde el minuto 0, y casualmente fueron los dos primeros con la Celeste y Blanca, en 2003, con Bielsa como DT (ver detalle aparte). Y después, nunca más. Ya no hubo goles, ni confianza, ni titularidad. Es la vieja disyuntiva del huevo o la gallina: si Milito no supo ganarse la chance o si no supieron darle la confianza para que explotara.

Ya habrá tiempo para meterse en la Selección, mientras desde Milan, el mayor de los Milito repasa su feliz presente en el puntero del Calcio que va por su 5° Scudetto seguido y advierte, como lo viene haciendo durante toda su carrera, que no saldrán de su boca declaraciones altisonantes (ningún Fabbiani), porque él es así, un muchacho tranquilo, que le escapa a cualquier tipo de polémica. Eso no quiere decir que mienta ni que deje de mostrar sus sensaciones íntimas con claridad.

-¿Te sorprendió el Inter, o era más o menos lo que te imaginabas?
-No me sorprendió la grandeza del club, pero sí lo familiar que es. O sea: es un club enorme, pero también familiar, en el que reina buen clima. Desde el presidente hasta la última persona que trabaja te hacen sentir muy rápido como si estuvieras en tu casa, se nota una gran amabilidad. Moratti es una persona sencilla que nos transmite tranquilidad, viene al vestuario seguido, está cerca del jugador, es muy querido por todos.

-Parece que no hiciste extrañar demasiado a Ibrahimovic…
-Obviamente que al irse Ibra estaba la duda, se iba un jugador muy importante, por suerte las cosas están saliendo bien, y estoy contento por mi actualidad, pero creo que un solo jugador no reemplaza a otro, sino que es todo el equipo, aunque todavía falta el final de la historia. Ojalá se den los títulos, hasta ahora tenemos chances en las tres competiciones.

-Es raro: del Genoa te fuiste con honores cuando en general los hinchas no entiendan que un ídolo se quiera ir a otro club.
-Creo que la gente entendió que era un paso adelante para mi carrera y que no me podían cortar la posibilidad a esta edad, con la chance de jugar la Champions por primera vez. Todos saben de mi amor incondicional por el Genoa y le estaré agradecido eternamente. El hincha vio que dejé todo, que jamás falté a un partido o a un entrenamiento y que no saqué la pierna, aun cuando desde unos meses antes ya sabía que iba a pasar al Inter.

-¿Por qué el Inter sale campeón con tanta facilidad?
-Porque en los últimos años tuvo grandes jugadores y grandes equipos, acá no existen misterios. Sumá la tranquilidad que te brinda un club muy ordenado atrás y que se sacó de encima el karma de no poder ganar campeonatos, entonces uno sólo debe pensar en jugar y en entrenarse, esa es un poco la clave.

-¿Cómo es Mourinho?
-Tiene una tremenda mentalidad ganadora, te transmite seguridad, es un gran técnico, muy preparado, que hace diferencia con su carácter. Si pierde un partido, enseguida quiere levantar al equipo; fijate que después de una derrota siempre nos pudimos recuperar, y él tiene mucho que ver en eso. También absorbe todas las presiones y uno puede descansar de las críticas. Es un gran comunicador, muy vivo para declarar, un técnico que dice lo que piensa, aunque pueda sonar prepotente. Con Mourinho no tenés término medio: o lo amás o lo odiás.

-Dame un ejemplo concreto.
-Si debe despertar un vestuario, no tiene ningún problema en decirte que estás jugando horrible, con nombre y apellido. Y si hacés las cosas bien, te lo recalca. Es muy directo. A mí me gusta que sea así, por ahí a otros compañeros no les cae bien, pero para mí un grito en el momento justo es necesario. En Cagliari, después de un mal partido con Barcelona, hicimos un primer tiempo horrible, perdíamos 1-0, y en el vestuario empezó uno por uno a decir lo que pensaba. “Diego, así no podés jugar, estás caminando”, me criticó a mí. Fue directo al hueso. Se ve que me hizo bien porque a los 10 minutos del segundo tiempo ya había metido dos goles. Ganamos 2-1.

-¿Es tan especial como Bielsa?
-Y… puede ser que sea parecido, sobre todo en el carácter, son tipos que viven el fútbol de una manera especial. Obviamente cuando uno es tan ganador, tiene esta mentalidad. Igual, no creo que vaya a tener un técnico como Marcelo, yo siento una devoción por él, devoción entre comillas, digamos que un cariño especial. Lo tuve poco tiempo pero me enseñó muchísimo, como entrenador y como persona. No te dejaba relajarte nunca, tenía un nivel de exigencia altísimo. Mourinho es excelente, Gasperini, el del Genoa, también es extraordinario, pero como Marcelo no encontré ni creo que encuentre. Tal vez también influyó el hecho de que me agarrara en el comienzo de mi carrera.

-¿La Champions es una obsesión para el Inter, que no la consigue desde 1965?
-Quizás reina un clima de obsesión entre la gente, y es normal, para nosotros se trata de un objetivo importante, con grandísimos equipos en los que un pequeño detalle te deja afuera. En octavos nos toca el Chelsea, por ejemplo. Y está también el Barcelona, que se encuentra varios escalones arriba del resto, que juega de memoria, extraordinario.

-¿Y ser el goleador de un campeonato no es una obsesión para vos? Ya pegaste en el palo tres veces…
-Es cierto, terminé segundo tres veces, siempre por uno o dos goles, pero no lo vivo como una obsesión, es malo si uno se obsesiona con estas cosas. Sinceramente, me encantaría serlo después de estos tres intentos fallidos, pero jamás dejo de ver que lo principal, en este deporte, es el equipo, los objetivos del equipo, los títulos.

-Este año, el Inter jugó con 2 y 3 delanteros, ¿cómo te sentiste más cómodo?
-Me es indistinto, me adapto, lo importante es tener jugadores de calidad al lado.
-¿La Selección puede jugar con tres delanteros en un Mundial o es muy arriesgado?
-Yo creo que sí, pero todo depende de la idea del entrenador, de las características de jugadores que tengas en el plantel. Para mí, no es ninguna locura.

LA SELECCION, ESA LOCURA. El tema ingresa en escena sin golpear la puerta, con naturalidad. Diego Alberto sabe que corre de atrás. Si Diego Armando Lista lleva 6 delanteros a Sudáfrica, como se especula, hay 3 casi confirmados (Messi, Higuaín y Tevez), otro al que le falta un 20% (Palermo, que asegurará su convocatoria manteniendo su actual promedio goleador en el Clausura) y luego habría tres pretendientes para dos lugares: Agüero, Lavezzi y Milito.

Es difícil imaginar al Kun afuera y el DT más de una vez elogió la actitud del Pocho en el grupo, además de que le aporta una característica que no tienen los otros: desequilibrio por afuera. Da la sensación, entonces, de que Milito corre de atrás. Y que para ir a Sudáfrica tiene dos alternativas: o descoserla en el amistoso con Alemania (al ver esta nota, el lector ya sabrá si lo cumplió o no) o terminar como goleador del campeonato italiano con el Inter dando la vuelta olímpica. Si es en la Champions, mejor todavía.

Maradona aún no se animó a imitar el esquema del equipo en el que brilla Messi pero con tres arriba (Leo, Higuaín y Milito, en ese orden de derecha a izquierda), Argentina tendría un poderío ofensivo descomunal. Por lo pronto, y como se ve en el recuadro, nadie le dio a Milito en la Selección dos partidos seguidos como titular (salvo Bielsa, que le dio 3). Maradona lo puso una vez sola desde el arranque (ante Rusia) y lo sacó en el entretiempo. Con Basile fue igual, las pocas veces que lo metió desde el inicio (Perú en Copa América, Chile por Eliminatorias), lo hizo sentarse a los 45’.

Hoy, Diego Alberto transita un curioso dejá vù con final abierto: en febrero del 2006 le metió cuatro goles al Real Madrid en 41’, Pekerman declaró que era el mejor delantero argentino detrás de Crespo y lo convocó al último amistoso importante previo al Mundial (2-3 vs. Croacia, el 1/3/2006, con dos días de diferencia en relación al choque con Alemania). Finalmente, no lo llevó al Mundial.

-Diego me convocó por última vez para los partidos con Perú y Uruguay, pero me desgarré justo antes de viajar, ahí hablé con él por teléfono. Yo me sentía muy amargado, no estar por lesión en esos partidos clave fue muy feo para mí.

-Hablás de las lesiones, y antes de ir al tema Selección, ¿cómo acompañaste a tu hermano en estos casi dos años que no pudo jugar?
-Como podía, haciendo un poco de psicólogo, hablábamos muy seguido, le decía que no tirara la toalla, aunque siempre estuve seguro de que iba a salir adelante por su carácter. Con Gaby, además de hermanos, somos muy amigos por la poca diferencia de edad, porque siempre hemos sido muy unidos, así que todos en la familia sufrimos a la par de él. Pasó momentos muy duros que ojalá formen parte del pasado. Tuvo la suerte de haber estado en un club como el Barcelona, que se portó de una manera excepcional con él y eso le dio muchísima fuerza.

-Ahora sí, Diego, ¿por qué creés que nunca tuviste dos partidos seguidos como titular en la Selección?
-Lo he pensado muchas veces, pero bueno, es difícil encontrar respuestas, es más una pregunta para los técnicos. No sé qué contestarte, aunque no tengo dudas de que la Selección, para mí, es una materia pendiente, que me falta afianzarme. Y ojo que soy muy autocrítico conmigo mismo, y debo decir que en esos minutos que me dieron no tuve la suerte de meter un gol importante, y que la Selección siempre contó con grandes jugadores, para los técnicos no debe ser nada fácil elegir. También influyen los gustos, claro.

-Da la sensación de que para rendir a pleno sos un jugador que necesita, más que los otros, la confianza del entrenador.
-Sin duda que la confianza es fundamental para todos, quizás más para un delantero. Es indudable que no tuve demasiado tiempo, no creo que haya sido todo culpa mía, pero repito: quizás me faltó meter ese gol importante y no supe aprovechar los pocos minutos que tuve. Eso lo pienso también.

-Bielsa, Pekerman, Basile y Maradona: ¿sentiste que alguno confió realmente en vos?
-Sinceramente, no sentí que hubo uno que dijera: “Milito es mi delantero”. Los números están a la vista. El único que sentí que confiaba mucho en mí fue Marcelo. Después, creo que me faltó un poco de suerte para que un técnico dijera: “Milito es mi 9 y lo banco, porque a mí me gusta Milito”. Pero insisto: tampoco puedo recriminar a los demás técnicos, porque me pongo en la piel de ellos y pienso: ¿Qué, tengo que jugar yo y no Tevez, y no Higuaín y no Messi, y no Crespo? Uno mira la parte de uno, quizás injustamente, y cree que merece jugar, pero los de al lado también hacen lo suyo, entonces es difícil.

-Suena lógico lo que decís, ¿pero en la intimidad sos así de tranquilo o te amargás, puteás, te enojás porque no te dan “la“ chance?
-Me amargo, sí, uno siempre se amarga cuando no le toca estar. Aquel que se puso alguna vez la camiseta de la Selección sabe que es lo máximo y da cualquier cosa por jugar ahí.

-¿Tenés la locura por ir a un Mundial o si se da, se da; y si no, mala suerte?
-Nooooooo, ¿me estás cargando? Ir a un Mundial es el sueño de todo jugador, representar a tu país es lo máximo. Y en un Mundial, ¡imaginate! Creo que el 99% de los jugadores te va a contestar lo mismo que yo. Ojalá pueda ir, la ilusión está.

-Hace unos meses, Forlán aseguró que, sacando a Messi, no se siente menos que ningún delantero del mundo. ¿Vos pensás igual?
-Sí, sí, sacá a Messi, que es un fuera de serie. Hoy, yo me siento muy bien, en uno de los mejores momentos de mi carrera. Por madurez, tranquilidad y experiencia no me siento menos que ningún otro delantero, salvo Messi. Dios quiera que Leo sea la gran figura del Mundial, es lo único que le falta a él, se lo deseo de corazón por lo que es como jugador y como pibe. Además, está claro: el bien suyo es el bien de la Selección.

-Comparando con febrero del 2006, cuando le metiste 4 al Madrid en la recta final al Mundial, ¿cómo te sentís?
-Creo que estoy mejor, más maduro porque he jugado muchos más partidos, y partidos importantes.

Aquella vez andaba muy bien, tal vez me faltó culminar mejor el torneo con el Zaragoza. Me había ilusionado con ir a Alemania y fue un golpe duro quedar afuera, porque había ido al amistoso con Croacia, pero cuando hizo la concentración en el convento y no me llamó, ahí sentí el golpe y me hice a la idea.

-¿Viste el Mundial o no quisiste saber nada?
-Lo vi, claro, aparte estaba mi hermano, así que era un Mundial especial para toda la familia. Y tenía a muchos amigos en el plantel, así que hice fuerza para que Argentina ganara.

-¿Cómo vivís esta recta final a Sudáfrica?
-Con ansiedad, pensá que si para todo jugador es un sueño ir, para el que no estuvo nunca, mucho más, pero trato de abstraerme, es difícil, porque también está tu club y si querés llegar al Mundial tenés que hacer las cosas bien en tu club y tratar de que la ansiedad no te distraiga, aunque estás siempre a la expectativa, pendiente de cuando vayan a dar una lista.

-¿Te ves adentro o afuera del Mundial?
-¡Qué pregunta! ¡Qué pregunta difícil! Te tengo que contestar con la máxima ilusión posible. Ojalá pueda estar. Ojalá pueda jugar contra Alemania, dar todo y que el entrenador se quede con una buena imagen de mí y consiga ganarme un lugar.

-Insisto: en comparación con marzo del 2006, ¿estás más cerca o más lejos?
-El hecho de jugar en un equipo grande te da alguna chance más, pero siempre depende de uno, del nivel que alcances en el club, de ganar algún campeonato, de llegar lejos en la Champions, creo que influye pelear hasta el final en las competencias.

-Maradona dijo que Palermo está en un 80 por ciento, ¿eso baja tus posibilidades?
-Obviamente que si va confirmando delanteros y uno no está, bajan tus chances. Pero acá no hay dudas: hay que seguir y meterle con todo. Si por algo me caracterizo yo, es por no aflojar nunca, mi responsabilidad pasa por ser profesional y dar todo en mi club. Eso es lo que me va a dar la chance de ir al Mundial.

-Parece que no alcanza con tener las mismas iniciales que el técnico.
-(Se ríe, piensa, duda unos segundos). No sé, no sé, pero habría que recordárselo.

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